Nunca Dejes que el Pasado Arruine el Futuro

 

Nunca Dejes que el Pasado

Arruine el Futuro

Charla de Manly P. Hall 1901-1990

Transcripción, traducción y edición: Gladys Molina

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Me parece que sería interesante repasar algunas de las cosas que podrían haber llamado mi atención en los casi 67 años trabajando con gente con problemas. Bien… los problemas son un fenómeno bastante frecuente. La mayoría de la gente tiene unos cuantos mientras van por la vida.  Algunos sienten que tienen más que su cupo y en los tiempos actuales, podemos decir en términos más amplios que el mundo entero tiene problemas, pero realmente tiene que haber una razón por todo esto.  Y una de las razones es que casi todos nosotros tenemos que aprender por experiencia propia.  Da igual cuantos buenos consejos recibamos, seguimos queriendo hacerlo a nuestra manera.  Y a veces acertamos y esto está bien.  Pero a menudo nuestra manera no es la mejor, y después de haber cometido un grave error, nuestro siguiente problema es el intentar echarle la culpar a otro.  Esto es bastante normal y con su éxito se puede encontrar a alguien que al parecer puede ser considerado responsable. Si todo lo demás falla y no hay nadie disponible, tenemos que echar nuestra carga sobre el Señor. En realidad, cuando comienzas a estudiarlo, empiezas a darte cuenta de lo que se trata todo esto. Todos estos problemas y responsabilidades con las que enfrentamos son necesarios para el crecimiento de la persona.  A menos que algún problema se presente a lo largo del camino, la persona promedia nunca llegaría a ser madura. Seguiría viviendo en el paraíso del tonto a menos que algo le sucediera, que demostrará de manera concluyente que se necesita más inteligencia, más energía, más fuerza y una visión más clara de la que posee. Así que casi todo el aprendizaje, todo el crecimiento es un esfuerzo por estar más cómodo en un mundo de innumerables incomodidades. Así que trataremos de ver de qué va todo esto.

              Ahora bien, por supuesto, algunos de los mayores errores que cometemos los hacemos en un momento en el que estamos menos informados acerca de la vida, es decir en la infancia y la madurez temprana. Sin experiencia, sin bases para hacer frente a las realidades de la vida, tomamos decisiones que pueden influir sobre nuestra vida entera, y tenemos muy poco marco general de referencia sobre el cual tomar decisiones. Por supuesto la gente, teóricamente los jóvenes se supone que deben recurrir a sus mayores para la instrucción.  Actualmente esto es cada vez menos popular, y en realidad el mayor no está necesariamente en mucha mejor posición, porque él tampoco pudo acudir a sus mayores cuando estaba creciendo, y tenemos una reacción en cadena de la inmadurez tratando de adaptarse al reto de la existencia.  Así que tenemos que tratar de averiguar lo que podemos hacer con todo esto y comenzamos a estudiar los problemas de la vida y nos encontramos con que las disposiciones y temperamentos tienen su origen en varias fuentes potenciales diferentes. Existe la creencia popular de que heredamos varias tendencias disposicionales. Si esto es cierto sigue siendo un tema de controversia. Algunos piensan que no heredamos esas actitudes pero que heredamos cuerpos en los que la función química producen estas actitudes y continúan haciéndolo generación tras generación. 

También tenemos la creencia que de alguna manera u otra el individuo trae consigo a la vida algún tipo de registro, una cierta comprensión y conocimiento de una encarnación anterior. Esta actitud general, ahora se mantiene por un gran número de pensadores progresistas, que sienten que estamos aquí para cumplir con una ley del karma.  Para la mayoría de la gente la ley del karma es simplemente; retribución. En realidad, el término sánscrito está tan justificado como progreso hacia adelante tanto en las circunstancias felices como las circunstancias infelices. Pero el problema con el karma tiene una debilidad que estamos empezando a notar por primera vez. Y esa es que no es posible que el individuo traiga a la vida presente una lección dependiendo enteramente de existencias pasadas. Porque en el momento en que creó el karma estaba viviendo en un tipo de mundo diferente.  Los problemas que enfrentamos hoy eran desconocidos por allá en los tiempos de los Cesares. Nadie estaba preocupado por las computadoras. Por allá en la edad media de las cruzadas, nadie realmente se preocupaba mucho con la televisión. Estas bendiciones han llegado posteriormente. 

Así que venimos a este mundo tal vez portando cierta sabiduría que tiene sentido universal, pero no estamos preparados a partir del pasado para las situaciones exactas del momento. Tenemos por lo tanto, que tomar ciertas características básicas de la integridad y perspicacia y tratar de aplicarlas a las circunstancias que nunca han existido antes para nosotros.  Esto crea un problema al que de nuevo es un poco difícil adaptarse. También hay muchos que consideran que algunos de nuestros problemas surgen antes de nacer. Que el niño por nacer ya está siendo por el mundo al que está por llegar. Si esto es cierto, podría explicarse el porqué casi todos los niños vienen al mundo llorando. Si ya saborearon un poco de lo que viene, yo no les culpo.

              Por otra parte, una gran cantidad de personas tienen una buena experiencia. Muchas personas se sienten bien tratadas. Un gran número de personas crecen en un agradable ambiente de vida familiar. Pero todavía hay en el mundo una gran masa que no ha tenido la debida protección durante los períodos de infancia. Los padres no han hecho lo que deben hacer, porque ellos mismos no sabían lo que habían de hacer. O si lo sabían encontraron la manera de evitar la responsabilidad de hacerlo. 

Así que llegamos aquí con todas las ataduras y dificultades. La dificultad más común que tenemos surgida del pasado es la neurosis. La persona que crece es afortunada si llega a la madurez sin ser herido de alguna manera, y es afortunado si no se desilusionó con algo.  Si de por sí aun no ha encontrado ya este mundo un lugar muy difícil para vivir y como resultado de una serie de acontecimientos sucedidos comienza a desarrollar una tendencia neurótica. Pudo haber nacido en una familia que se rompe poco después de su nacimiento, y es criado por un único progenitor. Esto no pudo evitarse, pero sigue siendo una causa fundamental de la neurosis. 

A medida que avanza, un hogar de madre soltera puede requerir considerable descuido de sus necesidades y de sus propósitos. Y se ve obligado a ponerse en una posición secundaria en relación con los ingresos y las finanzas.  Todas estas cosas se enquistan profundamente en la naturaleza y permanecen allí como una serie de actitudes pesimistas, pensamientos sombríos, y cuando varias cosas le suceden, el individuo recae de nuevo sobre algunos de estos sucesos para explicar sus problemas actuales y sus reinantes debilidades.  Así que el problema de la tendencia neurótica está casi siempre asociado a incidentes que se han desarrollado a principios de la vida, que contienen elementos que se consideran injustos, irrazonables, o más allá de la capacidad de aceptar y de entender.

              Tomemos, por ejemplo, el síndrome del hogar roto, que ahora es extremadamente común. El suponer que esto no significa nada para el niño durante el crecimiento es un autoengaño. Me llegan muchas personas a sus sesenta y setenta años que tienen las más amargas reflexiones sobre sus primeros diez años de vida. Culpan a la mayor parte de los fracasos que han atravesado a la falta de compañerismo, apoyo y comprensión, la percepción y el afecto que perdieron en sus años iniciales.  Podría parecer que estas cosas son solo transitorias, pero al individuo si se le da una educación justa junto con la alimentación, el hogar y vestuario, debería estar agradecido por esto, pero hay algo más que esto. La madurez requiere un desarrollo de afecto.  La relación personal, requiere de casos a superar, el aprecio, interés y significancia, y cierta orientación suave pero firme a lo largo de los primeros años de vida.  Así que si todo esto no está presente, la persona se encuentra en un problema. A su lado y perteneciente a otra generación, está la persona responsable de esta situación. Una persona que se ha encontrado en un hogar destruido o quedó atrapado en uno. Quién tuvo que salir a ganarse la vida, para mantenerse ella y al niño, su vida era neurótica y frustrada y ella pasó estas tendencias el niño también.  Todas estas cosas son perfectamente razonables, perfectamente naturales y más o menos inevitables, pero el resultado es la neurosis. Cuando la persona va creciendo siempre es posible hacer algo en cuanto a la neurosis. No tenemos que seguir aceptándolo de forma indefinida. Podemos encontrar maneras de crecer y superar una situación neurótica.  Para hacer esto, sin embargo se requiere una cierta cantidad de esfuerzo consciente. El individuo debe tratar de hacer estos ajustes. Debe tratar de superar su propia enfermedad. Pero, ¿qué sucede? Pues que llega a los 50 con todas sus flaquezas y admite abiertamente que no ha sido capaz de superarlas. Que tal vez durante el día puede manejarlo, pero por la noche los viejos sueños regresan. Las pesadillas, las presiones de las circunstancias indignantes, y durante toda la vida hay una cierta deformación psíquica que se establece.  Una paralización de la alegría natural de la vida, del buen espíritu natural para enfrentar las situaciones.  Todo esto quiere decir, que debe haber algunas correcciones posibles, y ahora estamos empezando a reconocer estas correcciones.  La educación no sólo es enseñar al individuo el abecedario o prepararlo para una profesión u ocupación. La educación debe ayudar a los jóvenes a superar las cicatrices del abandono, los malos entendidos y las falsas presiones de la sociedad. El niño o persona joven que crece debe ser enseñado a ser más fuerte que las circunstancias que lo rodean. Deben aprender a reconocer el verdadero significado de las cosas que le pasan. Todo sucede por una razón. Si el suceso domina, la vida está dañada.  Si la persona se apodera de la ocurrencia y la entiende, entonces hay un movimiento de avance definitivo.

              Así que el problema para encontrar las explicaciones a las presiones, debe ser y debe estar en la formación de todos los jóvenes. Se debe enseñar a superar las limitaciones y restricciones de su propia infancia. Ahora bien, si ha sido un niño muy feliz y ha estado bien cuidado, se podría decir que esto no es razonable ni necesario, y no lo sería, en este caso, pero hay otros factores que hacen furtivamente su entrada.  Uno de los peores de ellos es el niño consentido. El niño que lo tiene todo, el niño que todo el mundo idolatra. El niño del que se espera que nunca tenga que hacer el trabajo honesto de un solo día mientras viva.  Este tipo de niño también es mimado y vive en una especie de paraíso psicológico a lo largo de  de estos primeros años. Pero en algún momento, el ángel llega y arroja al joven del paraíso y lo sitúa en un mundo muy duro y difícil al que va a tener que enfrentarse. Cuando esto sucede, el niño consentido está una gran desventaja. Él espera ser mimado durante toda su vida, esto se desarrolla en la forma en que piensa, en su trabajo al que intenta establecerse a sí mismo, y si se casa espera ser mimado por su esposa.  Todas estas cosas se convierten en la base de los conflictos y en esta dificultad la persona mimada, poco a poco se viene bajo las presiones neuróticas de su propio fondo lamentable, y gradualmente va desarrollado los malos hábitos. Muchos neuróticos entran en narcóticos o alcoholismo.

              Esta es una larga historia, pero en algún parte a lo largo del camino, la filosofía tiene que intervenir y tratar de hacer algo al respecto. Una persona de cada tres probablemente es un potencial neurótico. Esto se debe a que la enfermedad golpea de muchas maneras diferentes a lo largo de tantos diferentes períodos de la vida. Muchos son afectados colectivamente por la guerra. Otros por las grandes depresiones y otros más por las pestilencias. Todo tipo de circunstancias negativas crean el hábito que se come poco a poco al optimismo de la persona.  En contra de esta presión externa, tiene que haber recursos internos y ahí es donde la religión, la filosofía y el idealismo tienen un papel que jugar.  Es necesario para la persona que encuentra la neurosis deslizarse en su vida, el reconocer que debe superarla. Tiene que encontrar la verdadera solución para el dilema con el que ha vivido durante gran parte de su vida.  Gradualmente ha de llegar a reconocer que no puede olvidar el pasado, sino que debe interpretarlo correctamente de modo que ya no dañe el presente o el futuro. Debe encontrar la manera de sacar provecho de los lastres neuróticos que ha heredado o acumulado. Deberá darse cuenta de que todo problema no es sólo una responsabilidad, sino una oportunidad.  Para la mayoría de la gente este mundo es una clínica en la que cada individuo tiene que resolver sus propios males. Es muy importante por lo tanto para el individuo el encontrar maneras de transformar una presión neurótica en una expresión de gratitud descubriendo así que son sus problemas las cosas que más han hecho por él, y sus éxitos son las cosas que más han hecho para él. Y tiene que darse cuenta poco a poco que el crecimiento es una superación de la ignorancia, y que todos los problemas se encuentran en el área de la ignorancia.  No importa lo brillante que pueda ser una persona, si no puede manejar su propia disposición constructivamente sigue siendo ignorante.  No disponemos de facultades para la educación ni de instalaciones adecuadas para encargarnos de este tipo de problema, excepto en las clínicas o en el asesoramiento privado. Pero incluso el mejor del asesoramiento privado no puede satisfacer la dificultad máxima. En realidad, en última instancia cada uno debe resolver sus propios problemas. Si un paciente acude a un facultativo para resolver un problema, entonces el facultativo va a facultarle en términos del hecho que los problemas podrían haber sido los suyos propios. Él no va aconsejarle en términos de disposición del combinado de la persona que ha acudido a él.  Así que el trabajo finalmente se asienta en el más barato y aburrido de todos los procesos y ese es el de poner nuestra vida en orden.

              de un caso que me llegó, de un niño que había crecido en el seno de una familia rota. Se había roto cuando él tenía sólo un par de años. Pasando por una presión tras otra, zarandeado de un familiar a otro para terminar con un padrastro nada interesado en él. Y una madre incapaz de hacerle frente a la situación.  Mirando hacia atrás a su propia infancia desde de su madurez, esta persona sintió que había sido maltratado, que había sido descuidado. Que él había nacido para sufrir, y que era inevitable que se descompusiera bajo la presión de todo ello y de sentir lástima de sí mismo para el resto de su vida. Esto no compensa pero sucede en millones de casos.  Esta persona tiene que ser enseñado gradualmente que cada una de estas decepciones le hizo entrega de un nuevo momento de la vida, una nueva comprensión de los hechos. El hecho de que él provenía de un hogar deshecho le hizo uno con miles de otras personas que vienen de hogares rotos. Estos problemas tienen que ser resueltos.  El individuo, que no tiene ningún apoyo de su familia, debe desarrollar tan pronto como sea posible el apoyo desde su interior, y en los períodos de presiones neuróticas recorriendo todo el camino hasta el final de su vida. La gran respuesta está en tomarse así mismo con fuerza, al problema, el que quiera que sea y transformarlo en su mensaje. Revelando de una vez por toda que es capaz de la tremenda ventaja, que es para la persona el haber pasado por estas dificultades.

              Es difícil creer que tal vez los que han triunfado sobre su propia debilidad son las mejores personas del mundo.  Los que tienen una vida demasiado fácil se meten en problemas más adelante, pero es posible para aquellos que han tenido una vida muy difícil el descartar y tener una serenidad de años, cuando sea el momento adecuado. También tenemos que darnos cuenta de que en muchas familias, la crueldad es un factor. Los niños son tratados con crueldad. Los adultos son tratados con crueldad. Y la crueldad es algo muy difícil de entender para una persona sensible.  En el caso de la crueldad, la víctima muchas veces se convierte en beligerante y ataca en represalia tratando de luchar para salir de un dilema. Comienzan a desarrollar odios y antagonismos que continúan durante toda su vida, a veces desarrollando una determinación de venganza para lastimar a otros, como ellos han sido heridos. Esto de nuevo es un signo de ignorancia y debilidad.

              La mayoría de estos problemas existen y continúan existiendo generación tras generación, ya que no se han afrontado en su inicio por nuestro sistema educativo. Educamos a un individuo como si fuese en realidad una especie de máquina bien aceitada. No reconocemos la individualidad real de la persona. No nos damos cuenta de que cada uno de los niños de una clase en la escuela es una persona diferente, con un fondo diferente, con una reacción diferente a las presiones del entorno. Con una capacidad diferente o falta de capacidad para entender el significado de lo que están tratando de aprender.  Por lo tanto, se hace muy importante la posibilidad que el niño deba tener un tipo de educación que incluya el optimismo y la comprensión, la simpatía, el ajuste y el perdón de los males, ya que todo esto tiene que ser parte de la educación, si la persona no va a llegar a ser un neurótico.

              La religión hace mucho por esto en algunos casos, pero, por otro lado, de repente desarrollamos otro problema, y es el neurótico religioso.  El problema no es que la persona carezca de religión, sino que carece de la manera de manejarla siendo también muy probable que pertenezca a algún grupo conservador, y considere que es necesario imponer constantemente sus convicciones religiosas a otras personas. Una de las maneras más rápidas de llegar a ser un neurótico es tratar de convertir a los demás.  Cada persona tiene su propia manera de hacer las cosas y tiene la realización o creencia de que por lo menos tiene derecho a su propia forma de vida. La religión puede ayudar sin embargo. La religión puede ayudar a preservar el código moral de la persona y cuanto más fuerte es el código moral más fácilmente podrá ser capaz de manejar las presiones del exterior. Si la persona tiene una fuerte consciencia dentro de sí misma, podrá evitar la mayoría de los escollos que le pudieran causar determinados problemas.  Pero el fuerte factor consciente está desapareciendo lentamente de la sociedad. Hoy en día la persona promedia no está guiada por la conciencia, sino guiada por la conveniencia. El individuo quiere hacer lo que él quiere hacer sin importarle las consecuencias. Y como resultado de esto, aterriza donde el facultativo que podrá hacer muy poco por él. Pueden ayudar, pero no pueden ayudar a una persona a superar sus peculiaridades de disposición hasta que esté completamente convencida que le irá mejor sin ellas. Tratará generalmente de deshacerse de las cosas que no significan mucho.  Pero a veces se tarda mucho tiempo en llegar a profundizar en la vida interior de una persona y alcanzar realmente la caja del punto de origen pues la tiene cuidadosamente cubierta. La tiene tapizada de todas las formas posibles. Él cuida su problema como si fuera la parte más vital de su existencia. Cuanto más lo cuida en más problemas se encuentra.  Pero siempre lo ocultará, solamente revelará faltas leves de su temperamento y tratará de conseguir escabullirse sin tocar el más importante, tardando mucho tiempo porque hasta que llegue al principal problema, su vida no se enderezará.  Mucho se puede hacer mediante el trabajo con la parte religiosa de la vida humana, pero la religión para ser útil debe ser no-dogmática. Debe ser tolerante y debe ser amable. Pero ha de ser firme y se debe enseñar al individuo a buscar lo bueno en todo, y a estar dispuesto a reconocer el bien, incluso si no le gusta. 

              A lo largo de una de las declaraciones apócrifas atribuidas a Jesús, se refiere al momento en que los discípulos caminaban por la carretera y vieron el cadáver de un perro en descomposición. Los discípulos retrocedieron con horror ante la imagen infeliz. Jesús permaneció y miró al animal durante un par de minutos y luego se volvió a sus discípulos y dijo: "Las perlas no son más blancas que sus dientes."  El encontrar la perla en el dilema es muy importante.  Sin embargo, en algún lugar de todo hay algo bueno, algo de valor, algo que nos enseña lo que hacer o algo que nos enseña lo que no se debe hacer. Durante y a lo largo de todo el camino está tratando de presionarnos hacia la realización. Cuanto más nos resistimos al logro, más constantemente nos empuja, a menudo con un gran desconcierto.

              Pero debemos tratar en cada incidente que se presente a recibir el mensaje. Para ver si lo estamos manejando o no. Si cuando el mensaje llega y se acerca un problema; ¿Estamos preparados para ello? ¿Estamos lo suficientemente integrados dentro de nosotros mismos para ser capaces de manejar una dificultad de tamaño moderado con dignidad? Una gran dificultad podría necesitar un poco más de práctica, pero una de tamaño moderado debe ser manejada con dignidad por la persona promedia. Ahora bien, si este problema se presenta y el individuo lo combate, eso no es dignidad. Si niega su existencia, eso no es inteligencia. La respuesta al problema es; que debe ser resuelto.

              En algunas religiones y filosofías se hace el esfuerzo para lanzar estos problemas sobre el “Señor,” y cuando no sabemos qué hacer, a continuación pedir la ayuda Divina. Eso es perfectamente adecuado y correcto si hemos utilizado todos nuestros propios recursos disponibles.  Si lo hemos hecho lo mejor que se podía hacer y el problema está completamente más allá de nuestro control, entonces hay que recurrir a la voluntad divina. Pero no nos gusta eso por lo general porque mientras decimos "Que se haga tu voluntad" por debajo hay una sub-voz que dice: "Que se haga MI voluntad.” Lo queremos a nuestra manera y esperamos que Dios lo vea de esa manera. Porque si no lo hace, estamos en problemas.  Debemos intentar desde un principio el averiguar cómo el problema puede ser manejado por nosotros mismos. ¿Estamos eludiéndolo? ¿Tenemos miedo de abordarlo? ¿Es más cómodo sufrir?  Muchas personas pasan tiempos de máxima alegría con el sufrimiento, pero por desgracia, muy pocos de nosotros podemos sufrir solos, y el sufridor profesional en general hace que muchas otras personas sean miserables también, así que esa no es una buena respuesta.  La respuesta buena es el darse cuenta de que el propio individuo es capaz de resolver cualquier problema al que se enfrenta. Si estuviese completamente más allá de su capacidad, ni siquiera sería un problema. Él no sabría ni que existe. Pero si toca cualquier parte de su propia experiencia, él debería ser capaz de lograr una solución digna y justa.

              Otro tipo de problema con el que nos encontramos que se presenta, es el de la soledad. La soledad es algo que a veces parece ser muy poco amable, y muy poco razonable. Sin embargo, a largo plazo la soledad es el estado común de todo lo que existe desde el más pequeño de los insectos hasta la mayor de las estrellas está solo.  La soledad es inevitable porque cada individuo en el mundo que le rodea es el vasto complejo de su propia personalidad. Debe puentear a través de una naturaleza interna a una vida externa. En la mayoría de los casos esta transición no es eficaz. No todo es como debería ser como mínimo. Pero en todos los casos, llega en la vida un momento en que tenemos que aprender a llevarnos bien con nosotros mismos y aprender de una vez por todas que podemos ser buena compañía para nosotros mismos.  Podemos encontrar todo tipo de cosas que hacer para contrarrestar la soledad. Podemos desarrollar un interés vocacional. Podemos asumir responsabilidades por el simple placer y la oportunidad del servicio. Podemos hacer todo tipo de cosas para romper el concepto de la soledad, si realmente queremos. Una vez que tengamos un cierto grado de soledad, la tendencia es a seguir con ella y a cuidarla, llegando a estar cada vez menos ajustados. Y finalmente para terminar siendo antisocial en todos los sentidos de la palabra. 

La persona que le declara la guerra a la sociedad está en realidad declarando la guerra a la Universidad de la Vida. El individuo que abandona su propio mundo, abandona sus responsabilidades, porque no le gustan, y por lo tanto es capaz de desarrollar un hermoso argumento de por qué no debe aceptarlas. Esta persona está evitando las cargas normales de la vida y está destinada a un solitario final.  Una persona solitaria es aquella que no ha sido un amigo, uno verdadero. Por lo tanto, no puede tener un amigo. Sin embargo, cada persona solitaria tiene un privilegio de algo que los demás no tienen. Por ejemplo, una familia en la que todos los miembros se dedican afanosamente tiene muy poca soledad, pero muy poca intimidad. Hay momentos en que cada individuo debería estar solo. Solo para pensar en las cosas. Solo para poner su vida en orden. Solo para meditar sobre las realidades más grandes de las cosas.  Así que la soledad es en realidad una condición que debe preceder a la experiencia de la iluminación. La iluminación de los sabios destruye para siempre la ilusión de soledad. La persona que ha encontrado su propio centro, se encuentra con un mundo de oportunidades y privilegios maravillosos.  El individuo encuentra al Universo amigable en lugar de aterrador. Encuentra la vida que lleva, provechosa en vez de agotadora. Estas cosas tienen que suceder dentro de la persona. No pueden ser delegadas a otros. Podemos alimentar y vestir a otra gente en sus situaciones de emergencia, pero no podemos llevar la felicidad a una vida interior. Cada persona debe hacerlo por sí misma.  Los antiguos y los modernos también han llegado a la conclusión de que la forma más perfecta de alcanzar la felicidad es dejar de tratar de ser feliz. Más bien tratando de hacer cosas mejores. Tratando de ayudar más. Tratando de aprender más. Tratando de amar más. Estas cosas son las fuentes de las asociaciones que son permanentes y valiosas.

              Así que en la religión tenemos este problema, sé de un caso de una mujer joven que estaba a punto de casarse cuando su prometido murió en la guerra. Ella rondaba los veinte años y ya estaba con el corazón roto. Cuando Llegó a cumplir los ochenta todavía tenía el corazón roto. Nunca lo superó. En sus cincuenta y tantos años tomó los votos sagrados y permaneció el resto de su vida en un convento de monjas, y nunca fue capaz de trascender este desastre.  Mucha gente pensaba que era muy religiosa, muy devota y muy dedicada, y ella era todas estas cosas. Pero acortó su vida. Una tragedia que no pudo evitar alejó de su lado lo único que pensó que podría hacerla feliz. Y porque pensaba de esa manera ella nunca volvió a ser feliz.  Este tipo de circunstancia debe ser superada, ya que destruye el valor de la vida. Se frustra el propósito entero del crecimiento. Esta joven debería haber tenido una temporada adecuada de pesar y duelo. Tendría que haber sido herida en un grado adecuado y entonces debería haberse reunido a sí misma y encontrado cosas que hacer. Si no podía ser feliz, tal vez podría hacer felices a los demás, y era mucho mejor de hacerlo que enterrarse en una casa religiosa.

              Todo el mundo tiene que hacer ajustes y saludar a las decisiones que se van presentando. Otro caso muy diferente pero con el mismo patrón general era aquel en el que una joven fue durante cincuenta años la esclava total de su madre viuda. Esta madre viuda que la amaba con devoción y la hija que amaba a su madre con igual devoción formaban un pequeño paquete.  Un paquete demasiado pequeño de frustraciones que impidieron a ambas a avanzar en cualquier grado apreciable o reconocible. En el momento en que la madre murió a los noventa años, la vida de la hija era poco menos que inútil. Por lo tanto, una extraña tristeza se apoderó muy comprensiblemente de la hija cuando finalmente ella también tomó consuelo en la religión.  Así que la religión es una especie de mecanismo por medio del cual una gran tristeza, soledad y frustración encuentran un poco de consuelo, no es una solución sino un consuelo. No es una respuesta al problema, sino una manera de sobrellevarlo un poco mejor.

              Con todos estos problemas, todo se convierte en, ¿cómo los podremos hacer un poco más llevaderos? Y creo que la mayoría de nuestro gente que son personas consideradas y saben acerca de este tipo de cosas, en caso de duda en cuanto a qué hacer; olvídate de ti mismo. Olvida todo lo que te ha pasado. Deja de contarles tus miserias a todos tus amigos. Supera este constante lamento de haber hecho algo a los veinte años que arruinó tu vida. Deshazte del hecho de que el pasado puede destruir el futuro, no podrá salvo que se lo permitas.  Por lo tanto, aquellos que han sufrido en el pasado no deben llevar sus sufrimientos hacia el futuro. De hecho, no debían haberlos traído al presente. Aquellos que han tenido varios acontecimientos infelices, algunos de los cuales pueden implicar mecanismos de culpabilidad, deben darse cuenta de que la persona que realizó los acontecimientos de hace 50 años no es la misma persona que está viviendo la vida hoy en día.  Dicen que cada siete años, cada célula en el cuerpo humano cambia. Y también es cierto que en el curso de una vida cada célula del alma humana cambia. La vida se vuelve diferente. La persona que cometió el error en el pasado no es la misma persona que está viva ahora. Y no hay nada que ate a esta persona al pasado, salvo la memoria. Y los recuerdos, mientras que no se pueden destruir deberán aprender a usarlos y no permitirles a que te maltraten.

              Ahora bien, una manera de manejar la situación de memoria con mucho cuidado es volver a la ocasión y ver si realmente entendimos lo que había sucedido. ¿Fuiste realmente tan culpado como crees haber sido? ¿Estabas en esa época lo suficientemente avanzado en el pensamiento, perspicacia y comprensión, para poder tomar una decisión correctiva?  Si por simple ignorancia hiciste lo incorrecto, por una simple falta de conocimiento y comprensión cometiste errores, ¿y qué? Todo el mundo los comete. Los errores de los primeros veinte años de vida están siempre presentes, o casi siempre, de alguna forma. Pero no hay razón para que se proyecten en el tiempo actual. Nunca se debe permitir que nublen o desalienten una vida. Y cualquier religión que exige el arrepentimiento completo a este tipo de padecimientos debe ser cuidadosamente evitada.  El problema no es el de olvidar. El problema es; el no aprender del error. Poco a poco desarrollando una vida más rica y plena aprendiendo del error lo que no ha de hacerse de nuevo.  Tenemos un gran número de personas en la sociedad que cometieron un error a los 15 o a los 20 y han cometido uno cada año desde entonces, que no es muy útil, pues no han aprendido nada.

              Tu propio pasado es un libro. Es una clínica. Lord Bacon observó en su ensayo sobre la Pirámide de Pan, que cada experiencia de la vida es parte de una carrera experimental, bajo el título de experimentos en los laboratorios de diversos compuestos hechos y combinados, separados y reorganizados. En la vida, estos compuestos son actitudes que se juntan, se separan y también se han reorganizado.  Pero en la vida, el gran laboratorio es donde se obtiene el conocimiento. Es el lugar donde se ponen a prueba las ideas, esperanzas, creencias y nociones. Y cada persona ha tomado una mala decisión y comprobado un concepto y encontrado que no funcionaba.  Estas cosas se suman a una gradual educación psíquica en el que la persona se vuelve más sabia y más prudente, hasta poder controlar su propia vida con dignidad. Esto es todo cuanto se espera. No es un perdón lo que es más deseable. Es una maduración y superación de los errores. Simplemente es desarrollar dentro de nosotros mismos la comprensión y la capacidad que hacen posibles que nos olvidemos de los problemas y recordemos sólo lo bueno obtenido de las experiencias.  Por lo tanto son todas cosas a aprender, y aquellos que se elevan por encima de sus propios errores son las mejores personas del mundo. Son los que van a alguna parte, y van a llegar allí. Ellos son las que cuidan de sí mismo antes de que la Naturaleza tenga que intervenir a curarles. Ellos son los que han comprendido la importancia de sus propias vidas.  Si miramos hacia atrás a nuestra vida, cada uno de nosotros tiene un libro de texto. De vez en cuando alguno de carácter alegre decide escribir un libro sobre sí mismo. Este puede ser o no ser completamente veraz. Un número de personas que conozco que han escrito libros, han escrito una vida que desearían haber vivido, pero no la que realmente vivieron.  Pero aún así, la biografía tiene su lugar y la autobiografía de alguna manera se convierte en una vocación calmante. Esto ayuda a la persona a sacar provecho de su propia vida por la venta de varios cientos de miles de copias. Pero lo que realmente hay detrás de todo ello es el crecimiento personal que obtenemos.  Haciendo un repaso de nuestras propias vidas, podemos ver cómo podríamos haber hecho una docena de cosas mejor. También vamos a darnos cuenta gradualmente de la inutilidad de guardar rencores. Un rencor por lo general es una objeción contra una persona. Y no hay casi nadie que no le disguste a alguien. Esto es tradición. Esto es clínico. Es un hecho el que casi todos tenemos a alguien que sólo esperamos que no se deje caer.

              Tenemos algunos que sabemos que echaríamos por la puerta si se dejasen caer.  Otros nos han tocado desear ignorar.  De algunos queremos decir que nunca los conocimos ni supimos de ellos. Pero casi todos tenemos algo.  Ahora bien, este ignorar o este rencor es otra cosa que tiene que ser analizada, desglosada y estudiada. Una gran parte de estos rencores no son tan honestos como parecen ser.  Un gran número de rencores son simplemente los viejos y anticuados celos. Un rencor puede ser algo que nos molesta de una persona que está haciendo las cosas mejor que nosotros, y en lugar de intentar o llegar a hacerlo mejor nosotros mismos depreciamos la persona que lo hace mejor.  También guardamos rencor hacia personas que no han estado de acuerdo con nosotros en distintos momentos de la vida o que han cometido alguna acción en contra de nosotros. A veces, el resentimiento es en contra de la deshonestidad. A veces contra el chisme o la envidia. Pero el rencor es casi siempre un rechazo basado en causas reales o imaginarias. La diferencia entre una causa real o imaginaria en estas circunstancias particulares es insignificante, independientemente de si estuvimos justificados o no. El rencor debe irse. Algo tiene que pasar con el rencor.  He conocido a personas que me vienen con rencor y la persona contra quien se tenía ese rencor llevaba muerta más de 20 años, pero no tenía ningún efecto sobre el rencor. Era reconocida como la primera causa de un gran desastre en la vida. Si no hubiera sido por este rencor, estas personas habrían sido felices y bien adaptados exitosos seres humanos.  Pero la persona fallecida contra quien guardaba el rencor había destruido sus vidas. Les hicieron todo cuanto era perjudicial y terrible para ellos y estaba más allá del posible perdón. Pero todo esto son sólo palabras. En realidad no importa lo malo que pueda ser alguien, tenemos que darnos cuenta del hecho que debemos perdonar a nuestros enemigos, haced bien a los que nos ultrajan. Se trata de terapia.  Lo que no es una terapia y la llamamos así muy a menudo; es cierto que podríamos tener causa y que nos parezca que podríamos haber sido maltratados. Pero esto no permite que continuemos manteniendo esta actitud. La actitud que debemos tener tendrá que ser la indiferencia constructiva. Debemos decirnos a nosotros mismos, esto ya no es nuestro problema. No queremos el daño o el mal para nadie. No queremos el castigo ni deseamos el despotismo para nadie. Simplemente decidimos que podemos vivir nuestras propias vidas, a nuestra propio manera sin estas otras circunstancias entrometiéndose bien sean reales o imaginarias.

              Contamos con gente todo el tiempo que acuden a consulta, que han sido gravemente heridas por alguien. A veces, estas heridas son bastante reales. Una mujer cuyo marido le ha sido arrebatado por otra mujer tiene tendencia a tener rencor, y no se puede muy bien culparla. Pero la respuesta a la cuestión es que después de haber trabajado el rencor un poco, la cosa es olvidarla. No va a hacerte ni una pizca de bien. Deja que estas otras personas se vayan como quieran. La persona que retiene el rencor es la que se enferma.  Así que todas las actitudes que destruyen la salud son lamentables. Independientemente de la causa, independientemente de la justificación, lo qué te hace enfermar no es bueno para ti. Y casi todos los rencores y antagonismos conducen a circunstancias destructivas. El individuo parece atraer más de lo mismo, sobre todo si se involucran en una acidez mórbida con el tema.  Lo que tenga que ser es que no importa lo que pase, tenemos que separarnos en paz. Debemos renunciar a toda esta idea de la esperanza de que algo terrible le va a suceder a la otra persona, porque se lo merecen por lo que hicieron con nosotros. Esta actitud es absolutamente equivocada, y dañará a la persona que la sostiene.  Bien podemos decir que todo esto suena a moralización, eso no quiere decir demasiado, porque la gente puede guardar rencor y lo hace. Pueden ser celosos y lo son. Pueden ser neuróticos y lo serán por bastante tiempo.  Que por lo tanto, no hay razón para suponer que estos factores vitales le sobrevienen al propio individuo. La respuesta es que lo hacen. La respuesta es que acortan la vida física, destruyen la salud, interfieren con las carreras. Enajenan a familiares. Desilusionan a sus hijos y conducen a todo tipo de relaciones equivocadas en la vida basadas sobre la desesperación o exasperación. Por tanto, no son buenas.  Nadie puede darse el lujo de odiar nada. Podemos no creer en algunas cosas. Podemos desear que fueran diferentes. Podemos hacer cuanto podamos hacer para cambiarlas. Pero el odio ciego contra algo del que no hacemos nada es una emoción muy peligrosa. Debemos tratar de anteponer los principios a los odios. Si una persona realiza un acto que se encuentra fuera de los principios, ese no es el tipo de acto correcto. Eso no es honesto ni honorable. Tenemos el derecho de refutar, pero por desaprobar sólo tenemos el derecho de afirmar nuestra actitud y si es necesario renunciar a la asociación. No podemos llevar el rencor. No podemos tratar de resolver algunos de estos problemas para otras personas.

              Otro factor interesante viene con el facultativo. El médico por lo general es una persona con amplia experiencia en el manejo de los problemas humanos. El facultativo sin embargo es también un individuo. El profesional sin duda ha tenido sus propios problemas en la vida. También pueden haber llegado desde el mismo trasfondo en peligro de extinción del que procede el paciente. Ellos pueden tener los mismos problemas. Sin embargo, el médico también tiene su propia actitud hacia las cosas. Tiene su propia convicción acerca de las realidades e ilusiones. Y probablemente tiene una fórmula sobre cómo sacar a la gente de sus problemas. Así que llegado esto, el cliente/paciente debe darse cuenta de que el médico no puede resolver los problemas de la otra persona. Un facultativo no podrá decirte como vivir o quien debe gustarte o no, ni el motivo de tu soledad.  El médico sólo te puede asesorar en cuanto a qué hacer con tu problema. El médico, que trata de tomar una decisión por ti, te quita tu derecho correcto a cometer los errores correctos, y es algo que tendrás que hacer. Sin embargo, el médico puede indicarte que tienes este error y te toca a ti hacer algo al respecto. El médico también puede luego ser capaz de repasar los recursos de tu personalidad para descubrir tus habilidades, tus capacidades, tus dedicatorias, tus intereses, tus aficiones tus ocupaciones y así encontrar cosas que puedan ser de valor y recordártelas. Pero el médico no puede resolver tu problema. Lo más que cualquiera de ellos podrá hacer es ayudarte a que tengas la valentía, la fuerza y la integridad de resolver el problema por tu cuenta.  Esta es la razón por la que el clero más o menos ha dominado este campo. Se debe a que el clero lanza todo a manos del Señor. Y el Señor, en este caso operando sobre el sufridor, mayormente opera a través de la disposición del paciente. Por lo tanto, en la oración, la meditación, en la exposición honesta del error, a través de todos los diversos artilugios por el cual la persona es obligada a enfrentarse a sí misma como un deber religioso. Estas cosas pueden ayudar pero también pueden exagerar las situaciones debido a mayores presiones.  Pero, en líneas generales todo aquello que hace que la persona se dé cuenta de su propia responsabilidad por su condición es constructivo y ayuda a resolverlo.

La mayoría de la gente nunca ha tenido un buen análisis de sus capacidades y potencialidades. Muy pocas personas son realmente conscientes de lo que podrían lograr si pusieran sus esfuerzos en un modelo constructivo. Algunos han tenido un poco de experiencia, algunos han tenido secretas esperanzas y deseos de que ellos serían capaces de hacer ciertas cosas en el curso de sus vidas. Todas estas cosas pueden sumarse para lograr un cambio muy valioso e importante en la política de la vida.  El individuo que pasa mucho tiempo solo debe buscar asociaciones fuera de sí mismo. No para convertirlos, y no para hacer lo que ellos hacen, sino para compartir abierta y libremente las experiencias de cada uno en un esfuerzo por encontrar valores mayores y mayores profundidades de comprensión.

Todas estas cosas finalmente suman a sentarse en silenciosolo y preguntarte: ¿cómo me siento? Y si la respuesta es que te sientes terrible, entonces ha llegado el momento de averiguar por qué. Si piensas; "Ojala estuviera muerto" no lo sientes de verdad. En la mayoría de los casos, deseas que algún otro estuviera muerto. Pero, en cualquier caso, el desánimo, la frustración, el hecho de que la vida no vale la pena vivirla y que la facultad de la memoria se desvanece, porque nunca la usamos correctamente. Estas cosas son deprimentes y mientras la vida quita las energías de juventud, nos hundimos en una especie de sumidero solaz propio, que está lejos de ser constructivo.  Así que donde quiera que haya una contrariedad y si puedes mirar a tu alrededor y no ver un mundo en el que hay cosas buenas que están sucediendo, tienes graves problemas.  En esta particular emergencia en la que nos encontramos en el mundo actual, está siendo cada vez más común que las personas desarrollen fuertes tendencias neuróticas. Casi todo el mundo está en contra de algo en estos tiempos. Casi todo el mundo siente que se han visto afectados personalmente u ofendidos personalmente. Que los sueños que esperaban se han roto y desechado. Que el mundo se encuentra en un mal apuro y no hay nada que hacer para poder sentirnos especialmente feliz por nada.  Bueno, este es el primer principio fundamental, pero, ¿es cierto? A algunas personas les gustaría pensar que es verdad, pero si la situación clínica pudiera diferir de ellos.

También decimos que en 1986 hemos tenido tal vez uno de los años más importantes que jamás hayamos conocido. Estamos gradualmente desgastando las conciencias inevitables del error. Estamos llegando cara a cara con el hecho de que no podemos romper las reglas. Y una a una a medida que tratamos de romperlas, estas reglas tienden a rompernos a nosotros.  Poco a poco se va haciendo más y más evidente que las cosas tienen que cambiar. Y que las cosas tienen que cambiar de forma constructiva y el viejo egoísmo tiene que morir, porque no podemos permitírnoslo por más tiempo.

              Puede que hayamos tratado de hacer cosas anteriormente. Había nuevas tierras a conquistar, siempre era posible tener una carrera exitosa. Ahora comenzamos a preguntarnos. Comenzamos a estimar lo que los próximos 50 años significarán en cuanto a población y recursos naturales, en cuanto a la contaminación y todas estas cosas.  Y de repente empezamos a ver en el mundo los tipos de trastornos que están dentro de nosotros mismos, pero que no habíamos reconocido. Estábamos infelices porque no nos sentíamos bien. Pero la gente no se siente mal solo porque se sienten mal. Hay una razón de algún tipo. Han roto una regla. Han pasado por alto algo que era necesario. Han hecho algo que no era necesario.  Así que hoy la presión de la sociedad es como la neurosis del individuo. De repente estamos descubriendo un mundo de neuróticos. Un mundo en el que casi todo el mundo tiene miedo a vivir. Casi todo el mundo no sabe qué hacer a continuación.  Esto puede sonar como un terrible desastre, y lo es. Pero en el plan universal de las cosas siempre hay una razón. Que la razón es correcta. Y la finalidad de esa razón es que vamos a hacer los ajustes necesarios para cumplir con la Ley Universal.  En nuestro entusiasmo nos hemos olvidado de que vivimos en un Universo de causa y efecto. Cuando recordamos eso y seguimos las reglas, nos irá mucho mejor y descubriremos que todo el sufrimiento que hemos padecido ha sido bien pagado por el hecho de que por fin hemos encontrado una solución a los errores de la humanidad.  Ahora bien, este mismo tipo de cosas es lo que está sucediendo en el interior de las personas. El dilema del mundo está reaccionando en la vida personal del individuo. El mundo se encuentra en problemas debido a la forma en que actúa el mundo. El particular tiene problemas debido a su forma de actuar. Son parte de algo que no puede ganar. Son parte y conjunto de un gran sistema completivo que no puede tener éxito.  Y en todo ello, todas sus ramas, y todas sus piezas y departamentos, hemos pasado por alto el principio básico de la humanidad; amarnos los unos a los otros, y esto va a continuar poniéndose difícil hasta que averigüemos ese detalle. Pero cuando lo averigüemos, debemos aceptarlo y vivirlo, entonces estaremos empezando a crecer.

              Estaremos madurando, estaremos ganando en perspicacia que nunca habíamos podido tener si no hubiésemos ganado el derecho a ser mejores personas. Igual es con la persona, cuando se canse de sufrir; hará cosas para detenerlo, pero mientras que siga estando contento de forcejear lo mejor que pueda, va a cometer los mismos errores del pasado y caer de nuevo en el alcohol y las drogas. Así que es un problema de apoderarse de los hechos. Cada persona tiene el derecho de ser una persona constructiva, independientemente del mundo en el que viva.  Nadie puede ser destruido por una psicosis de masas, aunque sea dinámica y apremiante.

              Tenemos que renunciar a las cosas negativas, o seguir siendo positivos. Así es también en nuestro problema con la gente. Las personas están involucradas debido a los problemas de la comunidad. Los problemas de la comunidad están allí por la gente. Estamos aquí en el lío en el que estamos, porque somos egoístas y no hemos evitado un desastre, y cuando llegó tratamos de mantenerlo en marcha. Tratamos de construir buenas casas sustanciales sobre terrenos baldíos, y no podemos hacerlo.  Así que a través del recorrido de la vida se nos está enseñando, y estamos aquí para ser enseñados. Estamos aquí para cometer los mismos errores hasta que dejemos de cometerlos. Estamos aquí para aprender poco a poco la gran lección: que cuando mantenemos las reglas, las reglas nos mantendrán a nosotros. Estamos aquí porque estamos aquí para crecer. Como ciudadanos de una eternidad. Y que estos ciudadanos tienen que crecer.

              Estamos vagamente, pero forzosamente no madurando correctamente.  Así que es muy importante para que todas las personas limpien su casa para deshacerse de todas las excusas negativas que mantienen para no ser capaces de hacer lo que deberían hacer.  Superar la idea de que tenemos el privilegio del sufrimiento porque hemos sufrido. Esta no es la respuesta. Tenemos el privilegio de dejar de sufrir, porque hemos encontrado que es el camino de la paz para todos los interesados. Así todo a lo largo del camino tenemos este problema de permitir el pasado como historia, a dominarnos.

              Siempre ha habido guerras y siempre habrá guerra. Este no es el camino de la vida. Este es el camino de la falta de honradez en el gobierno. Siempre ha habido corrupción. Siempre ha habido dictadores. La historia del mundo es una masa de errores, intencionales o accidentales, y todas las civilizaciones del pasado se han elevado y caído. Así es también en nuestra vida personal. Personas de todas las edades han cometido sus errores.  Poco a poco, sin embargo, todos estos grupos han crecido de alguna manera. Somos el pasado. Somos todo lo que ha ido antes. Hemos ido ganando en el camino, y el número de personas bien intencionadas, dedicadas y reflexivas van cada vez más en aumento. Estamos aquí porque necesitamos más crecimiento. Necesitamos otro curso. Tenemos que conseguir un mayor nivel de educación que la que jamás hayamos tenido antes y eso es posible sólo porque tenemos una necesidad mayor de lo que hemos tenido antes, y debido a nuestra propia evolución tenemos un mayor conocimiento acerca de esta necesidad de la que jamás hemos tenido antes. 

              Todos lo vamos llevando bien si nos aferramos a nosotros mismos y nos deshacemos de las presiones negativas que nos permite aceptar lo que no es correcto. No tenemos que sufrir, porque algunas personas piensen que es inevitable.  Si sufrimos por una razón u otra, esto debería infaliblemente producir alguna consecuencia constructiva. El sufrimiento puede ser como un periodo en prisión y el problema ahora es que tan pronto como el prisionero esté fuera, lo vuelve a hacer de nuevo. Tan pronto como nuestro viejo dolor se detiene, lo volvemos a hacer de nuevo. No aprendemos las lecciones y porque no aprendemos las lecciones es por lo que todavía las tenemos.

              Creo, pues, que de la mayoría de las personas que imparten terapias, la mayoría de científicos que son psiquiatras, estas profesiones en la psicología les funcionan. El hecho es que sin duda llegan estas personas, de postura recta. Se ven muy bien. Tienen habilidades razonables. Muchos de ellos se han graduado en escuelas buenas. La mayoría de ellos tienen puestos de trabajo. Muchos de ellos tienen familias, y todos ellos son un maravilloso grupo de potenciales y bien podrían hacer grandes cosas, pero casi cada uno de ellos se ha quedado colgado con algo.  Este algo que no puede manejar. Hay algo con el que no saben qué hacer al respecto. Y de hecho, si la persona que no sabe qué hacer con ese ‘algo’ fuera a un profesional y le dijera "No sé qué hacer al respecto" los profesionales probablemente le dirían;  "Bueno, ¿cómo crees que deberías manejarlo?" Y entonces la persona podría dar la misma respuesta que el profesional tendría que darle.  Él sabe que sabe lo que está haciendo. Pero quiere olvidarlo, ya que interfiere con algún sentido de realización que quiere nutrir. Tenemos el mismo problema en todos los ámbitos de la vida de hoy. Nuestro campo del entretenimiento está desordenado con este tipo de cosas. Entretenimiento, simplemente porque nos da la gana. La delincuencia social es rampante simplemente porque hacemos lo que queremos hacer, y luego nos preguntamos por qué nos encontramos con problemas. No se puede romper las reglas y no sufrir.  Y bien se trate de una familia con tres o cuatro miembros o del mundo se tiene que seguir las reglas. Y los que siguen las reglas averiguan algo realmente tremendo. Descubren para empezar que pueden estar en lo cierto, sin que todo el resto del mundo lo tenga que estar también.

              No hay evidencia alguna de que TODAS las personas van a llegar a un descubrimiento similar a la vez. Cada uno lo encuentra por sí mismo cuando permite que suceda en su interior. Las respuestas a todo lo que buscamos en realidad se encuentran dentro de nosotros. Se encuentran en el alma del ser humano. Se encuentran dentro del factor divino en la base de toda vida humana. En el fondo, sabemos lo que es correcto. Pero con la mente y las emociones y el cuerpo, luchamos contra ello. Queremos satisfacer las emociones. Queremos satisfacer los apetitos del cuerpo y queremos cumplir con las ambiciones de la mente y el factor divino que está dentro de nosotros se descuida, se niega y es ignorado.  Por lo tanto, si se quiere superar cualquier tipo de actitud negativa, está en ti el poder hacerlo. Hay algo en ti que va a curar cualquier enfermedad causada por la mente. Pero es algo que tienes que trabajar. Tienes que estar determinado en hacerlo. Tienes que poner el bien común en tu propia supervivencia frente a las actitudes negativas que has estado inclinado a tener y a mantener.

              Conozco a una persona que decía que no podía superar los ataques de genio. Entonces, ¿qué hizo? tomó tranquilizantes.  Tomó todo tipo de pastillas para curar los ataques de rabieta. Lo que por supuesto es un poco de idiotez en sí mismo. Está tratando de drogarse para salir de una mala disposición. Pero de vez en cuando sin embargo, tenían que sacar la cabeza a por aire, y cuando lo hacía, la disposición seguía ahí. Y, finalmente, se interesó en un enfoque religioso para el problema y se le dijo definitivamente que la oración y la meditación probablemente le ayudarían. Así que lo intentó y le ayudó. Y le dieron el crédito a Dios, pero era el dios en la persona el que cumplió con su cometido. Tuvo una oportunidad. La parte superior de nosotros tuvo la oportunidad de lograr el bien natural, y esta posibilidad se había retrasado durante años con los tranquilizantes. Pero hasta que la otra actitud estaba disponible no había nada más que hacer.  Así que la respuesta a todas estas cosas es la ayuda; ayuda mental y emocional, y dependen de mantener las reglas, y mantenerlas en todos los sentidos de la palabra. El mantenerlas significa obedecer a la Naturaleza, y la naturaleza es la criatura cooperante más increíble que jamás haya existido.  ¿Te das cuenta de que la Naturaleza es un término que se aplica a un conglomerado de Universos de los Sistemas Cósmicos, incluyendo todo lo que se pueda imaginar desde los insectos a los ángeles? Contiene toda la confusión infinita, de la llamada vida; azúcares, meteoritos, cometas, todo lo que se pueda imaginar, y sin embargo la Naturaleza está en perfecto orden. La Naturaleza se encarga de todo el problema en silencio y con sencillez y hay pero que muy pocos errores cometidos por el camino.  Es debido a que la Naturaleza es dependiente de la Ley Universal para su apoyo. La Naturaleza está manteniendo las reglas por las cuales la Naturaleza misma fue traída a la existencia y en la que debe continuar hasta el fin de los tiempos. Así que todos nosotros podemos hacer lo mismo.

              En torno a las temporadas anuales se ofrece un buen momento para iniciar las maniobras para ver qué se puede hacer acerca de las cosas. Qué hay de enviar una tarjeta o dos a alguien al que no has escrito o hablado durante diez años. O lo dejamos en 5 años; no vamos a ser crueles en esta materia. Pero a alguien que has ignorado porque le guardas resentimiento. Puede que se den la vuelta y te envíen otra tarjeta de resentimiento a cambio, y puede que te digan que no quieren volver a saber nada de ti.  Pero en ese caso sería ellos diciéndotelo a ti. Eso sería cosa suya. Lo queles estás diciendo es asunto tuyo. Si has tomado la decisión correcta has cumplido con la necesidad. Si lo has hecho honestamente con un sincero deseo de sanar una disensión o discordia, has logrado el propósito para el cual se te ha tendido, es decir, lograr la paz en el mundo. Si otros no lo aceptanno eres el responsable. Sin embargo, te sorprenderás de la cantidad que sí lo aceptarán si se hace de buena gana.  Puede también tratarse de buscar a través de la confusión del momento. El trabajo pudo haber sido demasiado grande, ¿Son las responsabilidades más de lo que puedes manejar? ¿Consideras el coste de vida extravagante a lo que a ti concierne? Si estos son todos problemas que están perturbando tu vida interior, trata de resolverlos. Trata de resolver los problemas de fondos limitados, limitando extravagancias que podrías pensar que son necesarias. Cuanta más simple es la vida, más cerca está de la verdad. Y demasiadas posesiones son la base de más problemas que cualquier alegría que alguna vez hayan traído.

              De la misma manera de mirar el Mundo trata de ver el Gran Plan detrás de las cosas. El Plan del reconocimiento definitivo de la Fraternidad Universal de la Humanidad y la Paternidad de la Deidad.  Trata de reconocer un gran y benévolo plan, sea personal o impersonal lo que sientas al respecto. Un gran plan que dice que "todas las cosas deben trabajar juntas para y por el bien" "El mal no puede sobrevivir." Si tienes dos buenas acciones y las pones lado a lado, pueden incorporarse y apoyarse mutuamente. Pon dos malos hechos lado a lado y se destruyen mutuamente. Por lo tanto, el mal no puede ganar. El mal no puede acabar con el Gran Plan Divino. Tiene que tener éxito. Y cualquier persona que se interponga en el camino de ese éxito va a sufrir un poco.  Así que es mejor dejar de entorpecer este progreso y entrar en armonía con ello. Y tratar de poner fin por siempre y para siempre a cualquier actitud negativa en ti mismo. Trata de aumentar tu propio potencial interior. Si tienes estudio ocioso, trabaja con él, sirve fuentes y causas de la comunidad y asegúrate de que tienes una vida cotidiana que sea tan útil, constructiva y amable como te sea posible hacerlo. Esta es la forma en que a la larga te traerá la paz interna.  También te preparará para ser parte de un gran camino de evolución de la existencia que se basa en la inevitable victoria del bien. La inevitable victoria del amor sobre el odio. De la verdad sobre el error. Sabiduría sobre ignorancia. Estas cosas juntas son el fin. Y somos probablemente afortunados en 1986-1987 que esta condición sea tan intensa como lo está siendo. Estamos llegando al punto en que no podemos tirar y descartarla.  Ya no podemos por más tiempo apartarnos ni cerrar los ojos ante ella. Y cuando una enfermedad llega a tal grado sólo hay una respuesta. Hay que curarla. Y esto es lo mismo que sucede con un paciente que busca un a médico o un psiquiatra. Rara vez acuden hasta que la situación esté muy avanzada. Pero cuando ya no hay nada que hacer excepto crecer o perecer, la Naturaleza dice que no se puede perecer por lo que mejor podrías comenzar a crecer. No hay forma de salida ante el crecimiento. Es inevitable. Nada de lo que jamás haya existido puede evitarlo o eludirlo. En algunos casos sin embargo, es lento y doloroso en llegar. Y esto es porque nos hemos opuesto a ello y fracasado en desarrollar el potencial dentro de nosotros mismos, que nos justifican el esperar una vida buena y feliz.  Creo que la mayoría de los que trabajamos en los planes para la superación personal y la búsqueda de formas de servir a los demás en sus necesidades se encuentra ya con que estas dedicatorias han conseguido interludios preciosos en sus vidas y que ayudar a la gente es un trabajo hermoso, si lo haces bien.  Si se trata de vivir por y para ellos es un trabajo difícil e imposible. Pero si puedes inspirar a la gente a corregirse, a restablecer sus esperanzas de volver a encontrar la sabiduría y la fuerza de una relación con el infinito. Si podemos ayudar a las personas solitarias a que se den cuenta de que su soledad no es necesaria. Que la soledad no es la intención.

              Todos estamos destinados a estar ocupados, a estar ocupados viviendo. Ocupados haciendo. Ocupados creciendo. Estas son las cosas con las que deberíamos estar preocupados. Si hemos perdido aquellos cercanos a nosotros, incluso esto debemos sobrellevarlo con dignidad. Porque todo esto sucede y siempre ha sido así. Pero nunca en ninguno de estos acontecimientos es Dios cruel. Todas las cosas cooperan para el bien común y todos los problemas que tenemos son una unidad de crecimiento bajo encubrimiento.

              Así que si mantenemos ese tipo de actitud y trabajamos con él, creo que tal vez el próximo año puede ser un año bastante bueno para un montón de gente. Creo que va a ser un año mucho mejor para un gran número de naciones también, porque estamos poco a poco despertando. Estamos adquiriendo poco a poco más consciencia de las cosas. Estamos superando gradualmente la falsa creencia de que nuestra existencia es sólo un pequeño lapso de años que debemos hacer lo más cómodo posible. En realidad, nuestra existencia es un corto espacio AQUÍ para hacer posible un crecimiento eterno. Contribuir al despliegue infinito de nuestro potencial de vida a través del tiempo y el espacio.  Estamos obligados a crecer. Y lo único que podemos hacer es reducir la velocidad mediante la autocompasión, los celos y odios y todo este tipo de cosas. Estos son los errores que si seguimos cometiéndolos nos dañarán seriamente, pero no nos pueden destruir. Podemos ser torturados por nuestros propios errores, pero no podemos morir por ellos. A su debido tiempo la verdad en nosotros mismos es resucitada y toma el control sobre la personalidad y seremos una vez más los niños del infinito que somos en esencia, lo sepamos o no.

              Así que en esta época en la que todos estamos tratando de ser lo más agradable y maravillosos como nos sea posible. Tratemos duramente de decir que podemos eliminar para siempre cualquier pensamiento desagradable o triste contra cualquier persona. Esto no es una cosa fácil, pero quizás es más fácil de lo que crees. La razón por la que es difícil es porque muchas personas han construido una vida equivocada sobre esa excusa. Ellos han insistido en que esa otra persona o personas les han herido. No son infelices porque exista esta persona, sino que han sido la causa de todo tipo de desgracias a lo largo de los años. Esto no es cierto. Ese individuo ha causado quizá el incidente original, pero el individuo que resultó herido lo ha repetido, multiplicado y exagerado hasta el punto que a su vez ha dañado su propia la vida.

              Si no mantenemos estos pensamientos negativos, no pueden dañarnos. Y si son perjudiciales, supéralos y lleva hacia el futuro sólo el crecimiento, la sabiduría, el amor, la amistad y el entendimiento que has llevado a buen término dentro de ti mismo. Todos estamos creciendo y con la gracia de Dios y con una visión de los requerimientos de la Ley Natural y la voluntad de trabajar juntos en una causa del bien, los fines que buscamos vendrán en la plenitud de los tiempos.

 

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