TODO ESTÁ EN LA PSIQUE

Artículo de Paul Levy IT’S ALL IN THE PSYCHE, Traducido por Gladys Molina EmpoweredByKnowleddge©

La fuente subyacente de lo que se está representando en el escenario mundial es la psique inconsciente de la humanidad. Sin embargo, debido a su obviedad, este hecho pasa desapercibido por la mayoría de la gente. Jung dijo: “La psique es la mayor de todos las maravillas cósmicas y el “sine qua non”[ingrediente indispensable] del mundo como objeto. Se encuentra en el extraño del más alto grado que el hombre occidental, con muy pocos, y cada vez menos-excepciones, al parecer le presta tan poco respecto a este hecho. Inundado por el conocimiento de objetos externos, el sujeto de todo conocimiento [la psique] ha sido eclipsado temporalmente hasta el punto de una aparente no-existencia aparente.”

Hemos pasado por alto el hecho de que no podemos tener una experiencia del mundo aparentemente externo sin la presencia de la psique. La psique es el órgano a través del cual experimentamos el mundo aparentemente exterior. Esto quiere decir que a un nivel más profundo la psique interior y el mundo exterior son inseparablemente partes unidas de un todo más grande que todo lo abarca. La humanidad moderna se ha dormido a la importancia primaria de nuestra propia psique en la creación de nuestra experiencia, nuestro mundo y a nosotros mismos.

Reconociendo la naturaleza psíquica de nuestra experiencia es similar a reconocer el carácter onírico de nuestro universo. Inconscientes del papel que juega en nuestra psique la co-creación de nuestro universo, nosotros desde la necesidad “soñamos” o creamos nuestro mundo de tal manera a fin de recordarnos la importancia profunda de la psique. Esto es análogo a cómo, en un sueño por la noche, “imaginamos” el inconsciente a la manifestación en, como y a través del sueño a fin de revelarse a nosotros y ayudarnos a despertar. Y al igual que en un sueño nocturno, si no captamos el “mensaje” que nuestro universo onírico nos está revelando, podemos esperar tener infinitas re-iteraciones de la misma pesadilla despierta, como si estuviéramos teniendo un sueño recurrente.

Curiosamente, en la cita anterior, Jung utiliza la palabra “eclipsado”, que significa “ocultar.” Etimológicamente, la palabra eclipse es el antónimo de la palabra “apocalipsis,” cuyo significado interno es “la revelación de lo que se ha ocultado. “En estos tiempos apocalípticos que estamos viviendo, la luz está siendo “des-eclipsada,” penetrando así nuestro universo hasta el núcleo con el fin de iluminar la oscuridad oculta a la vista de todos. Algo que se ha mantenido “oculto” nos está siendo revelado. El velo está siendo levantado, y el papel integral que la psique humana desempeña en la co-creación de nuestro mundo se nos muestra en relieve a través del desarrollo de los acontecimientos en nuestro mundo. Se nos pide simplemente reconocer lo que está siendo revelado.

Cuando nos disociamos de una parte de nosotros mismos, desde la necesidad la proyectamos fuera de nosotros mismos y de manera inconsciente “soñamos,” y creamos el universo a fin de reflejarnos nuestra disociación psíquica subyacente. Si estamos disociados de la psique, la psique se disocia de sí misma, que necesariamente va a escenificar sus efectos en la caja de arena del mundo exterior. El mundo aparentemente externo no sólo no es independiente de la psique que está experimentando, pero en realidad es un reflejo sin mediación de la propia psique. El hecho indiscutible de que el mundo exterior y la psique interior nunca se encuentran separados el uno del otro, es decir que están inseparablemente unidos en una “Unidad” que no puede ser dividida. La obviedad de esta toma de conciencia es lo que la hace tan aparentemente difícil de ver.

Tendemos no ver el papel primordial que la psique juega en nuestro mundo, ya que es la psique a través del cual vemos el mundo en primer lugar. La psique es a la vez objeto y sujeto de su propia investigación. En la observación de la psique, el observador es lo realmente observado.

Debido a nuestra falta de consciencia del papel clave que juega la psique en nuestro mundo, experimentamos esta disociación de nuestra propia psique a través del medio del mundo aparentemente externo. Cuando estamos internamente disociados, el mundo exterior se sueña continuamente hasta encarnar y reforzar nuestra disociación. El mundo externo es el lienzo sobre el cual la psique da forma y modela, así como cultiva, su disociación “interior”. El mundo aparentemente externo queda “ideado” en la materialización para reflexionar y representar, a forma de cuerpo completo, el estado interior de disociación dentro de nosotros mismos. Y, sin embargo, debido a nuestra disociación interna, llegamos a estar convencidos, o más exactamente, quedarnos en trance, en cuanto a que el problema existe fuera de nosotros mismos.

Para citar a Jung: “Una vez que los síntomas estén realmente fuera en alguna forma de socio-política demencial, es imposible convencer a nadie de que el conflicto está en la psique de cada individuo, ya que ahora está muy seguro de donde está su enemigo. Entonces, el conflicto que permanece un fenómeno intra-psíquico [dentro de la psique] en la mente de la persona que discierne, tiene lugar en el plano de proyección en forma de tensión política y violencia asesina. Para producir tales consecuencias, el individuo debe haber sido adoctrinado a fondo con la insignificancia e inutilidad de su psique y de la psicología en general.”

El papel que juega la psique en los acontecimientos del mundo a menudo se mira con desdén, es ridiculizado, marginado e ignorado. Jung dijo: “…se presta muy poca atención a la esencia del hombre, que es su psique…. En el mayor instrumento del hombre, su psique, se piensa poco, por no decir se desconfía y desprecia. “Es sólo algo psicológico” con demasiada frecuencia significa: No es nada “Esto es análogo a la forma en la alquimia, la “materia prima” el material del cual se produce el “oro alquímico” (que es la consciencia), es muchas veces rechazado, despreciado y un objeto de repugnancia. Esto también está relacionado con la forma en que la figura de Cristo, el Mesías que es el símbolo del Verdadero Yo, es a menudo objeto de burla y desprecio.

Lo qué está siendo escenificado como historia es en realidad un proceso que es “intra-psíquico,” es decir que es una experiencia cuyo origen yace en lo profundo de la psique de la humanidad. Este proceso “interno” está literal y simbólicamente expresándose a sí mismo e interpretándose de manera colectiva en “el plano de proyección” del mundo exterior. Nuestra experiencia colectiva sólo puede continuar desarrollándose de una manera tan criminalmente violenta si las personas persisten en no darse cuenta de que el conflicto que están promulgando en el mundo es en realidad una re-presentación de un proceso que está aconteciendo en el interior profundo de cada uno de nosotros.

Es casi increíble que la mismísima “raíz” de lo que se está representando en el mundo sea en sí misma la misma cosa de la que la mayoría de las personas no son conscientes, negándose a mirar y a hablar de ella. Jung dijo: “Ya es hora que la humanidad tome conocimiento de la naturaleza de la psique, ya que es cada vez más evidente que el mayor peligro que amenaza al hombre proviene de su propia psique y por lo tanto de esa parte del mundo empírico que menos conocemos.”

Existe una interconexión entre nuestro “no” mirar a la raíz de nuestro problema—el papel que la psique desempeña en la configuración del mundo exterior, y la manifestación destructiva de nuestro mundo. La psique interior y el mundo exterior son reflejos interdependientes el uno del otro, recíprocamente en co-surgimiento juntos. El interior y el exterior son aspectos de un solo campo unificado, un continuum unitario indivisible. Las implicaciones de este descubrimiento son cristalinas: Si queremos crear un universo más lleno de gracia, simplemente tenemos que reconocer lo que el universo nos está desvelando. Eventos en nuestro mundo continuamente nos muestran que el origen de nuestra experiencia, de la experiencia misma para el caso, sólo se puede encontrar dentro de nuestra propia psique.

Jung dijo: “En efecto, es paradójico que la categoría de la existencia, la indispensable condición sine qua non de toda la existencia, es decir, la psique, debería tratarse como si sólo fuera semi-existente. La existencia psíquica es la única categoría de la existencia de la que tenemos conocimiento inmediato, ya que nada puede ser conocido a menos que primero aparezca como una imagen psíquica.” El mundo jamás es experimentado sin la psique. El mundo se manifiesta dentro de la psique y la psique dentro del mundo. Los dos nunca se encuentran separados, es decir que son totalmente, des-complicadamente, inseparablemente y sin esfuerzo alguno.

El mundo y la psique recíprocamente co-surgen en un auto-generación, circuito de retroalimentación sincrónica. Cada uno crea y es al mismo tiempo creado por el otro. El mundo y la psique mutuamente in-forman y dan forma al otro, ya que son interdependientes y se condicionan mutuamente. El mundo y la psique completamente compenetran entre sí, co-unidos en un abrazo eterno de la Unidad. No tenemos que “hacer” nada para hacer esto así. Simplemente tenemos que reconocer este estado de cosas existente.

El estar disociados de nuestra propia psique nos hace susceptibles a buscar respuestas fuera de nosotros mismos, ya sea de la iglesia, el gobierno, otras personas, libros o artículos que hablan de cómo estamos disociados de nuestra propia psique. Al comentar sobre mantener a la gente en este estado de disociación, dijo Jung, “Uno deberá predicarle desde todos los púlpitos de la autoridad que la salvación siempre viene de afuera.” Cediendo su poder a una autoridad externa, es como si las personas cayeran bajo un hechizo, llegando a ser como ovejas, desconectándose de la verdadera fuente de su poder, que es su propia psique.

Jung continúa: “Luego se les puede llevar dócilmente al lugar donde por su propia voluntad naturales [inconsciente] prefieren ir de todos modos: a la tierra de la infancia, donde uno presenta reclamaciones exclusivamente a los demás, y que, si se hace el mal, siempre es algún otro el que lo ha hecho. “Entonces quedamos atrapados en la etapa adolescente de culpar a los demás, lo cual es el proyectar nuestra propia oscuridad fuera de nosotros mismos. En la proyección de la sombra, nos negamos a asumir la responsabilidad de nuestras acciones, siempre jugando el papel del farisaísmo, y víctima inocente.

Y, sin embargo, cuando jugamos a la víctima y proyectamos hacia fuera nuestra propia oscuridad, estamos perpetrando sin darnos cuenta el abuso que queremos evitar. La proyección de la sombra es en sí misma un reflejo de la violencia interna que nos hacemos a nosotros mismos por no abrazar nuestra propia oscuridad. Cuando nos disociamos de nuestra propia oscuridad, este proceso interno se estipula de forma colectiva en el escenario mundial como la violencia, la delincuencia, la guerra y la locura. Somos, pues, todos cómplices de lo que se está escenificando en el teatro del mundo.

En este estado, adolescentes de hacer chivos expiatorios a otros, estamos secretamente actuando en el papel del victimario que se esconde tras la apariencia de ser víctimas. Entonces estamos promulgando el abuso del que nosotros mismos somos víctimas. Traumatizados nosotros mismos y traumatizando a los demás, de manera colectiva e involuntariamente promulgamos nuestro trauma en masa sobre el escenario mundial, de esta modo perpetuando el ciclo interminable de abusos. Cuando grupos de personas, naciones, o un planeta entero actúan colectivamente y refuerzan recíprocamente el trauma de los demás, se le llama “psicosis colectiva”. (Hablo de esto con más profundidad en mi libro “La locura de George W. Bush: Un reflejo de nuestra Psicosis Colectiva,” disponible en mi sitio web www.awakeninthedream.com).

El nuestro es un tiempo extremadamente peligroso. Jung dijo: “… el futuro será decidido ni por la amenaza de animales salvajes, ni por una catástrofe natural, ni por el peligro de epidemias en todo el mundo, sino simple y únicamente por los cambios psíquicos en el hombre. Sólo se necesita una perturbación de equilibrio casi imperceptible en algunas de nuestras cabezas gobernantes para sumir al mundo en la sangre, el fuego y la radiactividad.” Nosotros, como especie nos acercamos rápidamente a un horizonte de sucesos. La oscuridad que se está manifestando en nuestro mundo o bien continuará generando sufrimiento y la autodestrucción interminable, o se precipitará una expansión de la consciencia y nos despertará.

Lo que se manifiesta de manera colectiva en el ámbito mundial es el reflejo de un proceso psico-espiritual más profundo, que se ha producido dentro de los individuos desde tiempos inmemoriales. Para citar a Jung, “Y así podemos hacer un paralelo: al igual que en mí, una sola persona, la oscuridad llama a una luz servicial, así lo hace en la vida psíquica de un pueblo.” La oscuridad que se está manifestando en nuestro mundo es una expresión de que la luz está cerca, al igual que las sombras son expresiones de la luz. Todo depende de si somos capaces de aprovechar la “luz servicial” de la consciencia que está provocada por la oscuridad. Si somos capaces de conectar con esta emergente luz de la consciencia y reconocer lo que se revela por la oscuridad, podremos creativamente mediar, transformar y asimilar estos poderes destructivos más oscuros, de la psique.

Paradójicamente, la causa y la cura de nuestra psicosis colectiva se encuentran dentro de la psique humana. Secretamente codificada en la epidemia psíquica en la que hemos caído es su propia medicina. Escondida en nuestra locura colectiva están las claves para su resolución y sanación. Nuestra propia locura colectiva nos está desvelando el papel crucial que nuestra propia psique juega la formación de eventos en nuestro mundo.

La parte de nosotros que no ve que nuestra experiencia de nosotros mismos y del mundo existen en la psique es en sí misma una manifestación de la psique. El reconocer este hecho se produce dentro de los confines <que todo lo abarca> de la psique. Reconocer el papel profundo de la psique en la creación de la locura de nuestro mundo ocurre en el organismo de la propia psique. La psique, a través de sus efectos no locales en la configuración de nuestro mundo y de nosotros mismos, nos invita a participar en su y nuestra propia transformación y la auto-realización.

Tanto como si nuestra locura colectiva sigue destruyéndonos, o nos despierta al potencial de apariencia onírica, de composición abierta, de nuestra situación actual, depende de nuestro reconocimiento de lo que nos está revelando. Paradójicamente, tanto el origen y la re-solución de lo que se escenifica en el mundo de hoy se encuentra dentro de nuestra propia psique. Todo lo que tenemos que hacer para ver es abrir los ojos y mirar. El universo, o mejor dicho, la psique, nos pide que no hagamos nada menos.

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